Tom of Finland

31Jul08

Los marineros de Tom of Finland no son “las alas del amor”, que escribiera Cernuda. Los hombres de Tom of Finland son, más bien, una versión hardcore y sobredimensionada de los que trazaba Lorca en sus dibujitos, una variación hiperrealista de los desnudos masculinos de Cocteau en mutación clembuterólica, o los precursores en blanco y negro de los ceñidos compañeros de Franco Nero en “Querelle”.

Tom of Finland supo cambiar el mito del sexo enfermizo entre hombres aniñados de miradas perdidas y expresión culpable por una visión ultramasculinizada, priápica y gozosa del sexo marica a lo macho. Treinta años antes de que la OMS eliminara la homosexualidad de su lista de trastornos mentales, el finlandés había contribuido con sus dibujos e historias a eliminar el elemento clínico de lo morboso para transformarlo en libérrimo disfrute.

Hasta que sus fantasías a contracorriente – ese cambio de pluma por cuero, de brillo por polvo- se convirtieron en un nuevo estándar; se impusieron en el mercado de abastos gay como un corte de carne de varón con que cebar prejuicios, iconografías y musculoquismos de manual. En un catálogo de formas y actitudes que hoy, cuarenta años más tarde, sigue funcionando como reclamo anunciador de pornografías lenceras, bares especializados, perfumes y machismo capicúa. Como una uniformidad marica de consumo interno, libre de chistes pero también exenta de humor.


Un comentario a “Tom of Finland”  

  1. 1 dalva

    A principios del verano fui a visitar la exposición de Tom of Finland en la galería Espacio Mínimo, me llamó la atención la calidad fotográfica de algunos “superhombres” (en unas mesas auxiliares se podían ver también fotografías de los modelos que usaba). Era característica la estética estilizada, de póster propagandista, una especie de “aerodinámica fascista” (por ejemplo ahora me viene a la cabeza un detalle en la vestimenta de los modelos: una especie de “aletas” o “alerones” en los pantalones, en la cara exterior de los muslos).

    En el piso de abajo se mostraba una pequeña historieta por viñetas donde uno de sus “superhombres” (en versión Tarzán) llegaba a una tribu negra de la selva liderada por una matriarca y, en pugna contra ella, le terminaba por robar a sus sumisos amantes para gozar él con ellos.

    Un saludo

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